martes, 20 de septiembre de 2011

Yo soy bilingüe - Jo sóc bilingüe

Siempre he estudiado en catalán. Y en casa, siempre he hablado en castellano. Así pues, me considero una persona con la gran virtud de ser bilingüe. Puedo expresarme en cualquiera de los dos idiomas, y también a veces puedo confundir palabras de ambos cuando estoy hablando el contrario. ¿Y sabéis qué? Es algo que me encanta. 

Me sorprende la cantidad de barbaridades que se dicen últimamente sobre si el catalán debe o no debe ser lengua vehicular en las escuelas. Me sorprende y a la vez me duele. 

Soy catalana residente en Madrid desde hace poco más de un año. Y parece que algunos no quieren darse cuenta de la riqueza que adquiere una persona al poder hablar, escribir o leer en otro idioma. Me pregunto si opinarían lo mismo si se tratara de inglés, francés o alemán. Pero no, la lucha siempre es con galego, euskera o catalán. 

Siempre he defendido y sigo defendiendo que el catalán, si no se enseña no se aprende. Sí, puedes defenderte o entenderlo, pero es bastante más difícil saber escribirlo o pronunciarlo correctamente. El catalán tiene una riqueza de fonemas que desgraciadamente no tiene el castellano. Y repito, es difícil aprenderlo si no se estudia. 

Así pues, yo desde mi humilde morada, defiendo la enseñanza en catalán, porque el castellano se aprende sólo. Creo que no tengo ninguna dificultad en escribir correctamente el castellano, y tampoco la tengo en escribir en catalán. Desde mi punto de vista, eso es una virtud. Me duele ver como algunas personas maltratan los idiomas. Me duele ver como alguien que siempre ha estudiado, leído o escrito en castellano lo maltrata con errores ortográficos y expresiones mal dichas. 

De esta manera, y siempre bajo mi punto de vista, defiendo el catalán a capa y espada. Porque sin él yo sería la mitad de interlocutora. Es un derecho y creo que una virtud el poder ser bilingüe. Y siempre, digan lo que digan y aunque aquí no lo entiendan, hablaré a mis hijos en catalán para hacerlos más ricos. 

Valorad los idiomas, son parte de la cultura y hay que mimarlos para que no mueran. Todos deberíamos estar orgullosos de que en nuestro país se puedan hablar distintas lenguas sin que ello interfiera en la convivencia.