Hace ya unos ocho años que las conozco. Ocho años en los que han pasado tantas cosas, que me sería casi imposible resumirlas todas. Ocho años llenos de risas, alegrías, tristezas, lloros, cambios, amores, desamores, niños... Han pasado ya ocho años.
En estas épocas en las que la Navidad se acerca, todos nos acordamos de la gente que queremos. Y yo no puedo hacer más que acordarme de ellas que, aunque separadas por la distancia, permanecemos juntas por una cualidad llamada amistad.
Me encanta poder presumir de que tengo cinco amigas que están a mi lado incondicionalmente y que siempre me dirán la verdad, me aconsejarán y me darán su opinión aunque no coincida con la mía. Por todo ello, y porque las considero casi parte de mi familia, les quiero dar las gracias. Quiero decirles que sin ellas mi vida no sería lo mismo, y que pase lo que pase, siempre podrán contar con una humilde servidora.
